Un grupo de participantes afrontó el Geely 3L Challenge, una carrera de tres días entre Iquique y Antofagasta, cubriendo casi 1.000 kilómetros. El desafío incluyó gestionar la energía del vehículo eléctrico EX5 EM-i, un modelo que fue clave para completar la ruta con precisión y eficiencia. Los competidores tuvieron que aplicar estrategia y habilidad al volante para superar las condiciones del desierto.
La prueba, que se desarrolló en una zona desértica, puso a prueba tanto la tecnología del vehículo como la capacidad de los conductores. La ruta, aunque extensa, fue completada con éxito, demostrando la eficacia del EX5 EM-i en condiciones extremas. La experiencia fue considerada un logro tanto técnico como personal, destacando la importancia de la planificación y la adaptación a entornos hostiles.

























