El gobierno chileno ha decidido abandonar las negociaciones sobre cooperación tributaria entre países miembros de la ONU. Esta decisión se basa en la preocupación por la posible limitación de la soberanía nacional. Desde la Cancillería, se ha señalado que el acuerdo propuesto por Naciones Unidas genera incertidumbres sobre su alcance y funcionamiento.

La retirada se produce en un contexto de creciente desconfianza hacia los acuerdos internacionales que, según el gobierno, podrían afectar la independencia fiscal del país. Esta postura refleja una tendencia a priorizar la autonomía nacional frente a compromisos multilaterales.

El ministerio de Relaciones Exteriores ha confirmado que no se descarta la posibilidad de reanudar las conversaciones en el futuro, siempre que se garanticen los intereses nacionales. Esta decisión ha generado reacciones en distintos sectores, aunque no se ha emitido ninguna declaración oficial por parte de otros países involucrados.