El gobierno iraní rechazó la posibilidad de nuevas negociaciones con Estados Unidos mientras Washington no acepte las condiciones impuestas por Teherán, según un alto responsable parlamentario. Esta postura refuerza el estancamiento en las conversaciones entre ambos países, que ya se prolonga durante meses. La tensión se agrava en medio de la crisis energética en Oriente Medio, donde el ataque a un oleoducto saudí ha cerrado temporalmente una importante infraestructura petrolera. Arabia Saudí, segundo mayor exportador de petróleo del mundo, ha suspendido el transporte de crudo por este canal tras un ataque aéreo atribuido a Irak, donde operan grupos rebeldes respaldados por Teherán.

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha señalado que los hutíes, apoyados por Irán, han pedido a EE.UU. Que no los ataque, lo que añade complejidad a las relaciones entre las potencias regionales. Aunque Irán ha negado cualquier participación directa en el ataque, el conflicto continúa alimentando las tensiones. Mientras tanto, la crisis energética se intensifica, con posibles consecuencias en los precios internacionales. La situación refleja un escenario de inestabilidad, donde las posturas rígidas de ambos lados dificultan cualquier avance en la diplomacia.