Una niña de seis años fue rescatada con vida después de permanecer casi 60 horas bajo escombros en Nepal, en la zona de Timure, cerca de la frontera con China. Esta operación de rescate, que involucró a equipos especializados, marcó un momento crucial en la búsqueda de sobrevivientes tras las inundaciones catastróficas que azotaron la región.

Mientras tanto, las autoridades de Nepal y China continúan las labores de búsqueda de casi 3.000 personas desaparecidas, según informes recientes. El balance de víctimas fatales se eleva a 675, aunque se estima que el número podría aumentar. La Cruz Roja ha alertado sobre el riesgo de nuevas inundaciones debido al agua represada en la zona, lo que complica aún más las operaciones de rescate.

La tragedia ha dejado pueblos enteros devastados, con infraestructuras dañadas y comunidades afectadas. Organizaciones humanitarias y equipos internacionales se han movilizado para brindar apoyo a los sobrevivientes. A pesar de los esfuerzos, la incertidumbre persiste sobre el destino de cientos de personas aún no localizadas.

La situación sigue siendo crítica, con condiciones climáticas adversas y riesgos de desastres secundarios. La comunidad internacional sigue observando con preocupación el desarrollo de esta crisis en una de las regiones más vulnerables del mundo.