El presidente de Colombia, Abelardo De La Espriella, declaró oficialmente un desastre nacional tras el sismo de magnitud 7,4 que sacudió el país. Según las autoridades locales, el número de fallecidos supera las 240 personas, mientras que se reportan miles de desaparecidos. El epicentro del terremoto se ubicó en la región de Nariño, en el sur del país, y fue sentido en varios departamentos.

El gobierno activó protocolos de emergencia y estableció un puesto de mando para coordinar la respuesta. Aunque los equipos de rescate locales están trabajando en la zona afectada, el gobierno prioriza la recepción de insumos y apoyo internacional para ampliar la capacidad de ayuda. Las imágenes difundidas muestran daños significativos en infraestructura y viviendas, especialmente en zonas montañosas.

La situación continúa siendo crítica, con cientos de personas aún en busca y rescatadas. Las autoridades instan a la población a mantener la calma y seguir las indicaciones de los servicios de emergencia. Mientras se espera la evaluación completa del impacto, se espera una respuesta conjunta entre las instituciones nacionales y las organizaciones internacionales.