Trump publicó una imagen en la que declara el estrecho de Ormuz como "nuevo territorio" de Estados Unidos. La medida, publicada en su plataforma Truth Social, fue interpretada como una afirmación territorial. Pocas horas después, autoridades iraníes respondieron a través del viceministro de Asuntos Exteriores, Kazem Qaribabadi, quien tachó las aspiraciones de Trump de "ilusiones".

El estrecho de Ormuz, estratégico por su importancia en el comercio petrolero, ha sido objeto de discusiones internacionales. Trump afirmó que el estrecho sigue abierto, una declaración que contrasta con las tensiones regionales. Sin embargo, un buque fue alcanzado por un proyectil en el estrecho, reportándose la muerte de un tripulante.

Aunque Trump descartó conversaciones con Irán, su postura sobre Ormuz ha generado reacciones. La declaración no solo refleja una postura política, sino también una posible reconfiguración de la geopolítica del Golfo Pérsico. La comunidad internacional observa con atención las implicaciones de esta postura.

Trump rechazó cualquier diálogo con Irán, manteniendo su postura de bloqueo naval. Esta postura, combinada con su visión territorial sobre Ormuz, ha generado una serie de reacciones en la región. La tensión persiste, mientras el estrecho sigue siendo un punto de conflicto.