Trump y el gobierno venezolano buscan fortalecer su relación mediante un empresario investigado en España y Suiza. Alejando Betancourt, magnate acusado de lavado de capitales, actúa como intermediario entre Washington y Caracas. Este empresario, cuya investigación sigue en curso, facilita la atracción de inversiones estadounidenses en Venezuela, según fuentes cercanas al gobierno.

Mientras tanto, Trump ha declarado públicamente en redes sociales que el Estrecho de Ormuz es ahora territorio estadounidense. Esta afirmación, hecha en un mensaje en Truth Social, coincide con el aumento del precio del petróleo y con la postura de Irán, que insiste en mantener cerrado el paso hasta que Estados Unidos cumpla con un acuerdo de paz vencido.

La estrategia de Trump parece mezclar presión económica y diplomacia indirecta. La figura de Betancourt, aunque aún no confirmada, representa un intento de acercamiento entre dos países con relaciones tensas. Las autoridades estadounidenses han mantenido contactos regulares con el gobierno venezolano, aunque la situación sigue siendo compleja.

La decisión de Trump sobre el Estrecho de Ormuz refleja una postura más agresiva en temas de control marítimo. Esta postura podría afectar las relaciones con Irán y otros actores regionales, lo que añade un nivel de tensión a las negociaciones actuales.