Bogotá ha decidido implementar nuevas restricciones sobre el uso de celulares en colegios, basándose en estudios científicos recientes. Según un análisis publicado en 2025, los adolescentes dedican alrededor de 1,5 horas diarias a usar sus dispositivos durante la jornada escolar, que dura 6,5 horas. Esta cifra aumentó en 2026, cuando se observó que el uso de celulares se extendía aún más en el aula.
Las autoridades locales argumentan que el exceso de tiempo frente a pantallas afecta la concentración y el rendimiento académico. La medida busca fomentar una educación más interactiva y reducir la dependencia de los dispositivos. Aunque no se establecen sanciones específicas, se promueve la participación de los padres y la comunidad educativa en la supervisión del uso de tecnología en el entorno escolar.
La decisión refleja una tendencia global hacia la regulación del uso de celulares en espacios educativos. En Bogotá, se espera que esta política se aplique gradualmente en los próximos meses, con la participación de instituciones y expertos en educación. El objetivo es equilibrar la tecnología con el desarrollo integral del estudiante.





























