En la vereda San Antonio, en el corregimiento 8 de la zona rural de Buenaventura, se instalaron nuevos dispositivos de alerta temprana tras el temblor del 10 de agosto. Estos radares, colocados en zonas de riesgo, están diseñados para detectar movimientos sísmicos y alertar a la población en caso de emergencia. La comunidad local, afectada por el sismo, espera que estos sistemas mejoren la seguridad en la zona.
El municipio ha anunciado que los radares serán complementados con capacitaciones para los habitantes sobre protocolos de emergencia. Aunque el sismo no causó daños graves, la comunidad sigue en alerta por la actividad sísmica en la región. Los responsables locales destacan la importancia de la tecnología para prevenir futuros incidentes y proteger a los residentes.
La instalación de los radares forma parte de un plan más amplio para mejorar la infraestructura en áreas rurales. Los vecinos, aunque optimistas, aún expresan preocupación por la falta de recursos en la zona. La situación sigue siendo monitoreada por autoridades locales y organismos de prevención de desastres.

























