El sismo de magnitud 7.4 que sacudió Colombia el jueves 20 de agosto dejó al menos 319 personas fallecidas, según el último balance oficial. El epicentro del temblor se ubicó en la región de Nariño, en el sur del país, y fue sentido en varias ciudades, incluyendo Bogotá y Medellín. Las autoridades han alertado sobre el riesgo de deslizamientos de tierra y daños estructurales en zonas afectadas.
Hasta el momento, se han reportado más de 1.200 heridos, muchos de ellos en estado grave. Las redes sociales muestran imágenes de edificios derrumbados y calles bloqueadas por escombros. El gobierno ha anunciado la activación de planes de emergencia y la movilización de equipos de rescate.
Los expertos indican que el terremoto fue causado por la actividad de la falla de San Andrés y Nariño, una zona de alta movilidad tectónica. Aunque no se han confirmado más víctimas, las autoridades continúan evaluando la situación en las zonas más afectadas.
La comunidad internacional ha expresado su apoyo y ha ofrecido ayuda humanitaria. Mientras se espera la confirmación de los daños totales, se reforzará la coordinación entre los organismos locales y nacionales para garantizar una respuesta eficiente.

























