Un violent sismo de magnitud 7,4 ha sacudido Colombia, causando al menos 285 muertes y afectando a 15 de sus 32 departamentos. El epicentro del temblor se ubicó en el departamento del Chocó, una región conocida por su geología inestable. Las autoridades evalúan el alcance del desastre, que ha provocado daños significativos en ciudades como San Andrés, Tuluá y Popayán.

El sismo, el más fuerte del país en lo que va del siglo, ha generado pánico entre la población y ha activado protocolos de emergencia en múltiples zonas. Según informes, el terremoto ha dejado miles de personas sin hogar y ha provocado la caída de estructuras en varias áreas. La ayuda humanitaria ha comenzado a llegar, incluyendo fondos y materiales enviados por China.

Mientras se continúa con las labores de rescate, se espera que el número de víctimas aumente. Las autoridades locales y nacionales han llamado a la población a mantener la calma y seguir las indicaciones de los servicios de emergencia. La situación sigue siendo crítica, pero se trabaja para garantizar la seguridad de los afectados.

La comunidad internacional ha reaccionado con preocupación, con varios países ofreciendo su apoyo para la recuperación. El desastre ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de regiones con alta densidad poblacional y infraestructura en riesgo.