Presidente Donald Trump anunció el martes que Estados Unidos considera el estrecho de Ormuz como su "nuevo territorio", afirmando que el país tiene la capacidad de decidir qué embarcaciones pueden atravesar la zona estratégica en el Golfo Pérsico. Esta declaración, hecha durante una conferencia de prensa, fue respaldada por un mapa en el que Trump marcó el estrecho como propiedad estadounidense.
La medida ha generado tensión con Irán, ya que el mandatario señaló que no hay conversaciones "en curso ni programadas" con Teherán, y reafirmó su postura de no diálogo con el régimen iraní. Esta postura se intensificó tras el anuncio de Trump sobre el estrecho, lo que ha elevado el nivel de desconfianza entre ambos países.
Mientras tanto, Estados Unidos y Canadá continúan negociando para evitar la aplicación de aranceles del 50% sobre productos canadienses, que Trump había anunciado para el miércoles. Aunque no se ha alcanzado un acuerdo definitivo, las conversaciones se mantienen en marcha para evitar un conflicto comercial.
La postura de Trump sobre el estrecho de Ormuz refleja una estrategia más agresiva en la región, en medio de una tensión geopolítica creciente. La comunidad internacional observa con atención cómo se desarrollan estas posturas, que podrían tener implicaciones significativas en la seguridad marítima y las relaciones internacionales.


















