El canciller Bruno Rodríguez reafirmó que Cuba mantiene su disposición para dialogar con Estados Unidos sobre cuestiones internacionales. Esta postura se mantiene en medio de una crisis hídrica que afecta a más de 500,000 personas en La Habana. La situación se agrava por la falta de electricidad, necesaria para bombear agua a la capital.

El presidente Miguel Díaz-Canel admitió que el régimen no puede asegurar las 10 a 12 horas de energía requeridas para el funcionamiento de las bombas. Esta limitación se debe a la crisis energética provocada por el bloqueo estadounidense y la escasez de combustibles. La población reclama con urgencia soluciones para garantizar el acceso al agua.

A pesar de los desafíos, el gobierno cubano continúa con iniciativas como el proyecto Nutrivida, que busca mejorar la nutrición materno-infantil. Este programa, respaldado por el PMA y Unicef, busca garantizar alimentos de calidad a la población.

La crisis hídrica refleja los efectos del bloqueo estadounidense y la dificultad para obtener recursos básicos. Mientras se busca una solución, la población de La Habana sigue enfrentando condiciones difíciles.