España y Portugal han condenado públicamente la expansión de asentamientos israelíes en territorio palestino, en medio de una creciente presión internacional sobre la política de colonización. El gobierno español rechazó firmemente la decisión israelí de lanzar una licitación para construir más de 1.200 viviendas en áreas ocupadas, considerando que esta acción agrava la situación en la región. Por su parte, Portugal expresó su rechazo al proyecto E1, que busca ampliar los asentamientos en la Cisjordania, y advirtió sobre el impacto negativo en la posibilidad de alcanzar una solución de dos Estados con Palestina.
Noruega, a través de su primer ministro Jonas Gahr Støre, también exigió la suspensión del proyecto de asentamiento en la Cisjordania. En declaraciones recientes, Støre destacó la importancia de no olvidar la situación en Palestina, que continúa empeorando. Esta postura noruega refleja una creciente alianza entre países europeos para abordar la cuestión palestina, aunque la comunidad internacional sigue dividida sobre las soluciones más efectivas.

























