El gobierno iraní anunció ataques contra seis buques estadounidenses en el estrecho de Ormuz, como respuesta a la destrucción de tres petroleros iraníes por parte de las fuerzas norteamericanas. La Guardia Revolucionaria iraní confirmó que los ataques incluyeron el lanzamiento de misiles balísticos contra embarcaciones militares estadounidenses. Estos sucesos ocurren en el contexto de una tensión creciente entre Irán y Estados Unidos, que se ha intensificado en los últimos meses.

La escalada se produce tras una serie de incidentes en el Golfo Pérsico, donde EE.UU. Ha llevado a cabo operaciones militares contra objetivos iraníes. Irán ha advertido a los buques estadounidenses que eviten navegar por rutas no autorizadas, amenazando con ataques si no cumplen con esta advertencia. Las acciones recientes reflejan una confrontación directa entre las dos potencias, con Irán buscando proteger sus intereses estratégicos en la región.

El aumento del precio del diésel en Estados Unidos, que alcanzó 5,85 dólares por galón, también ha sido atribuido a la tensión con Irán, que afecta el flujo mundial de combustible. Esta situación ha elevado los costos de transporte de alimentos y productos de consumo, lo que añade un impacto económico a la crisis geopolítica.