La visita del secretario de Estado estadounidense Marco Rubio en Lima a finales de septiembre a suscitado rechazo en colectivos peruanos. La movilización de protesta se produjo en el marco del cierre de su gira oficial por Latinoamérica, que incluyó paradas previas en Colombia y Ecuador. Colectivos de izquierda y movimientos sociales han calificado la presencia de Rubio como una muestra de alineamiento con Estados Unidos, lo que ha generado descontento en la sociedad peruana.

A pesar del rechazo, el gobierno peruano ha mostrado entusiasmo por la visita, considerándola un evento importante para su política exterior. La presidenta Keiko Fujimori ha destacado acuerdos en seguridad, tecnología e inversión durante la visita, incluyendo la incorporación formal del Perú al "Escudo de las Américas", una iniciativa de seguridad impulsada por la Administración Trump.

La adhesión del Perú al "Escudo de las Américas" ha generado opiniones divididas. Mientras algunos la ven como una oportunidad para fortalecer la seguridad y la cooperación regional, otros la consideran una alianza que podría afectar la soberanía nacional. La presidenta Fujimori ha asegurado que la soberanía peruana se mantiene intacta y que cualquier ingreso de tropas extranjeras requerirá autorización del Congreso.

La visita de Rubio ha sido un punto de debate en la región, reflejando las tensiones entre la cooperación internacional y las preocupaciones sobre la independencia nacional.