El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, admitió este miércoles que el Estado debe reforzar el control de la frontera en Ceuta y mejorar la prevención de «ataques híbridos», en respuesta a la crisis que sacudió la ciudad autónoma en julio. La declaración se da en un contexto de creciente presión política y social tras la entrada masiva de personas desde Marruecos.
Según datos recientes, el 97% de los españoles considera que la respuesta del Gobierno fue claramente insuficiente, según una encuesta de la Asociación Española de Consumidores. Esta percepción se ha agravado con la difusión de imágenes que han generado controversia, como la publicada por el comunicador Vito Quiles, que atribuye una declaración al presidente del Gobierno en Marruecos.
La crisis de Ceuta ha sido criticada por empresarios y líderes políticos, quienes denuncian una falta de acción temprana y una insuficiente garantía de seguridad. La CEOE pidió al Gobierno que actúe «con contundencia».
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, acusó a Rabat de aplicar una política de acoso contra el exclave, mientras el Gobierno y la UE continúan defendiendo a Marruecos como socio fiable. La situación sigue siendo un punto de tensión en la política española.


























