Dos militares fallecieron en un ataque con drones en Ocaña, atribuido al ELN, según informó el Gobierno. El incidente marcó un punto de inflexión en la región del Catatumbo, donde la violencia ha aumentado en los últimos meses. En respuesta, el Ejecutivo anunció una nueva estrategia de seguridad que busca reforzar la presencia militar y mejorar la coordinación entre las fuerzas de defensa y las autoridades locales.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, destacó en el Congreso la necesidad de adaptar la política de seguridad a la evolución del conflicto. Aunque no mencionó directamente el ataque, su discurso reflejó una postura más dura hacia los grupos insurgentes. Esta postura contrasta con la estrategia anterior, que se centraba en la negociación y la reducción de la violencia.

La captura de Alias Firulais, un sospechoso de planear un atentado contra un alto cargo, en la misma zona, sugiere que las autoridades están intensificando sus operaciones en la región. Esta acción podría ser parte de la nueva estrategia anunciada, que busca combinar operaciones militares con medidas de prevención y control territorial.