La industria energética ha aprovechado el precedente de la prórroga de la central nuclear de Almaraz para presionar al gobierno para extender la vida útil de las centrales de Ascó y Vandellòs, que generan la mitad de la electricidad consumida en Cataluña. Esta solicitud forma parte de un esfuerzo más amplio para mantener el modelo nuclear en la región.
El gobierno ha sido informado sobre la demanda de la industria, que considera que la extensión de las centrales nucleares es clave para garantizar la estabilidad energética. La decisión de Almaraz, que permitió prolongar la operación de la planta, se ha convertido en un argumento para solicitar lo mismo en Cataluña.
La industria también ha pedido al gobierno que revise el calendario nuclear general, lo que podría afectar la planificación de la transición energética. Esta presión refleja la importancia estratégica de las centrales nucleares para la producción eléctrica en la comunidad autónoma.
La situación plantea un debate sobre el futuro de la energía nuclear en España, con implicaciones para la política energética nacional.






























