El ministro marroquí de Obras Públicas y Agua, Nizar Baraka, reafirmó públicamente la reivindicación de Ceuta, asegurando que Marruecos no retrocederá "ni un solo palmo" de su territorio. Esta declaración se produce en un contexto de creciente tensión entre ambos países, tras la crisis migratoria que afectó la ciudad autónoma en julio. Mientras España investiga si Marruecos organizó o facilitó la entrada masiva de migrantes, el gobierno marroquí mantiene una postura firme sobre la soberanía de Ceuta.
Un informe reciente de la Policía Nacional sugiere que la dirección de la invasión podría estar vinculada a personas con conexiones en las fuerzas de seguridad marroquíes. Aunque las autoridades marroquíes no impidieron la entrada, el informe cuestiona si hubo una planificación externa. Por su parte, el think tank estadounidense Heritage Foundation, liderado por Roberts, ha apoyado la postura española, destacando la importancia de la soberanía territorial.
La situación ha generado debates políticos internos en España, con figuras como Vicente Vallés criticando la lectura engañosa del informe. Mientras tanto, Marruecos insiste en su posición, considerando a España un "socio esencial", pero rechazando cualquier ceder en cuestiones territoriales. La tensión persiste, con ambos países buscando equilibrio entre la cooperación y la defensa de sus intereses.




























