La OTAN ha confirmado estar "preparada" para defender a sus miembros ante una posible amenaza iraní en Europa, tras revelaciones del Financial Times sobre la evaluación de Teherán para atacar activos militares estadounidenses en el continente. Según fuentes iraníes citadas por el periódico, las fuerzas del país han analizado la opción de atacar objetivos en el sureste de Europa, incluyendo territorios como Chipre y Bulgaria, si la guerra se intensifica bajo la presidencia de Donald Trump.

Las autoridades de la Alianza Atlántica han reafirmado su compromiso de proteger a todos sus miembros, aunque el contexto geopolítico ha cambiado con el regreso de Trump a la Casa Blanca. La "OTAN 3.0" representa un nuevo equilibrio en la relación transatlántica, con Europa asumiendo más responsabilidades en su propia defensa. Aunque no hay confirmación de un ataque inminente, la tensión sigue siendo un factor relevante en la seguridad regional.

La amenaza iraní se enmarca en un contexto de creciente inestabilidad en el Mediterráneo, donde la presencia militar estadounidense y la postura de Irán generan preocupación. Aunque no se ha anunciado ninguna acción concreta, la preparación de la OTAN refleja la necesidad de mantener la estabilidad en un área estratégica. La situación sigue siendo de vigilancia, sin confirmación de un conflicto inminente.