Policías desalojan por segunda vez la playa de El Trampolín en Ceuta para limpiar la zona, tras la regresión de migrantes que habían ocupado el espacio. Esta medida se produce después de que los inmigrantes, tras ser expulsados la primera vez, volvieron al arenal, complicando las operaciones de limpieza. Las autoridades intentan organizar a los migrantes en un lado de la playa para facilitar las labores de despeje.
El vicepresidente de Ceuta, Alejandro Ramírez, denuncia una "situación indignante" derivada de la crisis migratoria, afirmando que el objetivo del gobierno es presentar la situación como una crisis humanitaria, algo que no logra debido a la persistencia de los incidentes en El Trampolín.
Las autoridades buscan establecer un despliegue que evite futuros retornos de los migrantes a la playa, aunque la situación sigue siendo inestable. La repetición del desalojo refleja la dificultad de controlar la situación en un lugar que ha sido punto de tensión recurrente.





























