Donald Trump acusó a Corea del Sur de no apoyar su política hacia Irán y amenazó con bombardear Omán durante negociaciones con Teherán. El presidente estadounidense criticó la postura de Seúl, que ha expresado preocupación por la situación en Irán, y aseguró que priorizará el diálogo directo con Kim Jong-un. Esta postura ha generado tensiones entre Estados Unidos y Corea del Sur, que ha mantenido una postura más dura contra Irán.

Mientras tanto, Trump afirmó que Kim Jong-un ya respondió a sus contactos y calificó las conversaciones como “muy positivas”, aunque no reveló detalles. Esta declaración contrasta con la postura de Corea del Sur, que ha exigido acciones más firmes contra Irán. La tensión se agrava con el impacto de la guerra en los precios del petróleo, lo que ha llevado a medidas para estabilizar el mercado.

Además, el gobierno estadounidense anunció planes para aumentar la producción de gasolina debido a las interrupciones en el suministro. Esta medida busca mitigar el efecto de la guerra en Irán sobre la economía. La situación refleja una compleja dinámica entre las potencias regionales y la influencia de Irán en la región.