Edith, una paciente con enfermedad renal terminal, lideró una marcha en la Ciudad de México junto a activistas que piden la despenalización de la eutanasia. La protesta se realizó frente a instituciones públicas y centros de salud, donde los participantes sostuvieron carteles con frases como "derecho a morir con dignidad" y "ayudar a morir no es un delito". En México, ayudar a morir puede acarrear una pena de 12 años de prisión, lo que ha generado controversia entre médicos, familiares y organizaciones de derechos humanos.
La petición surge tras casos de pacientes que enfrentan sufrimiento prolongado sin opciones de alivio. Activistas argumentan que la legislación actual no considera las necesidades de personas en etapas terminales. Aunque no hay una ley específica sobre la eutanasia, algunos estados han permitido la administración de medicamentos para aliviar el dolor, siempre bajo supervisión médica. La discusión continúa en el Congreso, donde grupos políticos y sociales debaten la reforma de la ley penal.





























