Más de 390 personas murieron en inundaciones en Nepal, según la policía del país. La riada, que ocurrió el miércoles, arrasó comunidades enteras en el norte del país y en la frontera con la región autónoma del Tíbet. Las autoridades continúan con las búsquedas de centenares de desaparecidos en la zona.

Las inundaciones, causadas por fuertes lluvias, afectaron áreas rurales y urbanas, destruyendo casas y infraestructura. Los servicios de emergencia trabajan para evacuar a los supervivientes y proporcionar ayuda. La situación es crítica debido a la dificultad de acceso a las zonas afectadas.

Más de 200 personas han sido rescatadas, pero el número de desaparecidos sigue en aumento. Las autoridades han pedido apoyo internacional para la recuperación. La comunidad local enfrenta un desafío enorme para reconstruir sus hogares y reanudar la vida normal.

La riada es una de las más graves en la historia del país, con consecuencias profundas para la población local. La situación sigue en evolución, con el riesgo de nuevas inundaciones en la zona.