El colapso de un glaciar en el Himalaya el 26 de agosto desencadenó una gran inundación en Nepal y la región china del Tíbet, según informes de medios locales. La corriente de agua, hielo y rocas arrasó con viviendas, carreteras y puentes, causando graves daños en la zona fronteriza. Las autoridades informaron que el desastre ya dejó al menos 600 muertos y más de 2.500 personas desaparecidas.

Equipos de rescate continúan en la zona, aunque enfrentan dificultades debido a la formación de un lago de represa natural, que representa una nueva amenaza. La Cruz Roja estimó que el desastre afectó a unas 90.000 personas. Mientras tanto, el gobierno francés confirmó la desaparición de cuatro ciudadanos franceses en la zona.

La situación sigue siendo crítica, con la posibilidad de nuevas inundaciones. Las autoridades locales y internacionales trabajan para evaluar el alcance del daño y coordinar esfuerzos de rescate. La comunidad internacional sigue de cerca el desarrollo de la crisis, que ha generado una gran preocupación en la región.