Francis Clifford Smith, considerado el recluso más antiguo de Estados Unidos, falleció a los 101 años después de pasar más de 70 años en prisión. Condenado por asesinato en 1950, su vida estuvo marcada por ocho ejecuciones pospuestas y una serie de cuestionamientos sobre su culpabilidad. Smith, que vivió en una celda durante más de siete décadas, recibió en cada ocasión la llamada "última comida" antes de ser liberado de la pena de muerte. Su muerte, ocurrida en junio, cierra una trayectoria única dentro del sistema penitenciario estadounidense. A lo largo de su vida, enfrentó cambios en las leyes penales y evoluciones en los métodos de castigo, lo que lo convierte en un caso histórico. Su caso refleja tanto la complejidad del sistema judicial como las implicaciones éticas de las condenas de larga duración. La muerte de Smith deja un legado que sigue siendo objeto de debate en círculos legales y humanitarios.
El hombre más encarcelado de EE.UU. fallece a los 101 años


























