Los mercados internacionales han reaccionado negativamente contra México tras la inyección de grandes recursos en Pemex. Esta decisión ha llevado a que la deuda del país se clasifique como basura, lo que refleja una pérdida de confianza en la estabilidad económica del país. La empresa estatal de petróleo, Pemex, ha sido objeto de una importante inversión financiera, lo que ha generado un impacto directo en la situación deuda-pays. Esta situación ha generado preocupación entre los inversores, quienes ven en esta medida una señal de riesgo para la economía nacional. La decisión ha sido tomada en un contexto de crisis económica, lo que ha llevado a una revalorización negativa de los activos del país. La situación continúa siendo observada por organismos internacionales que evalúan el impacto a largo plazo de esta medida.