Un violent sismo de 7,4 grados en la escala de Richter sacudió el norte de Colombia el 10 de agosto, causando graves daños y poniendo en peligro la vida de miles de personas. Según el ministro del Interior Rodrigo Lara, el balance inicial indica que 260 personas se encuentran desaparecidas y más de 58.000 niños han dejado de asistir a la escuela en la ciudad de Pereira.

Entre los efectos del sismo, se reportó la destrucción de una colección de Coca-Cola que había sido reunida durante 29 años por un coleccionista colombiano. Esta pérdida representa no solo un desastre material, sino también la pérdida de una historia personal y cultural.

Las autoridades continúan evaluando el alcance del desastre, mientras que las comunidades afectadas buscan ayuda y apoyo. La zona sigue en alerta, con riesgo de nuevas sacudidas que podrían agravar la situación.

Los esfuerzos de rescate se intensifican, pero la complejidad del terreno y las condiciones climáticas dificultan las operaciones. La población local espera apoyo inmediato para reconstruir sus vidas.