El analista internacional Farid Kahhat afirmó que la lucha contra el terrorismo global iniciada por Estados Unidos tras los atentados del 11-S generó más muertes y un aumento del islamismo radical. Según Kahhat, esta estrategia no solo no logró erradicar el terrorismo, sino que lo exacerbó en ciertas regiones. El experto destacó que el enfoque militar y la intervención directa en múltiples países contribuyeron a la radicalización de grupos extremistas. Además, señaló que el uso de la fuerza como herramienta principal no resolvió las causas profundas del terrorismo, lo que ha llevado a un incremento de conflictos en zonas como el Medio Oriente y África. La crítica se centra en cómo la política de Estados Unidos ha influido en la evolución del terrorismo a nivel mundial.