El gobierno iraní anunció el viernes que había lanzado ataques contra seis buques estadounidenses en el estrecho de Ormuz, como represalia por la destrucción de tres petroleros iraníes por parte de las fuerzas norteamericanas. La Guardia Revolucionaria iraní, en declaraciones oficiales, advirtió a los buques estadounidenses que eviten navegar por rutas no autorizadas en el Golfo Pérsico, amenazando con ataques si no cumplen con esta advertencia.

Estos ataques se producen en el marco de una tensión creciente entre Irán y Estados Unidos, que se ha intensificado en los últimos meses. Según informes, el precio del diésel en Estados Unidos alcanzó un récord de 5,85 dólares por galón, lo que ha elevado los costos de transporte de alimentos y productos de consumo. Esta situación se debe a la guerra con Irán, que ha alterado el flujo mundial de combustible.

El portavoz iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, declaró que la respuesta iraní será "más rápida, más intensa y más dolorosa", indicando que Estados Unidos debe haber comprendido que la era de las respuestas proporcionales terminó. Los ataques en el estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el comercio internacional, han generado preocupación en la comunidad internacional.