Óscar Arriola dejó su cargo de comandante general de la Policía Nacional tras una decisión que respondió a razones de gobernabilidad, según afirmó Víctor Revoredo. La renuncia, anunciada recientemente, fue vista como una respuesta a presiones internas y externas sobre su liderazgo. El diputado de Renovación Popular, José Baella, respaldó el cambio y destacó la necesidad de estabilidad institucional durante dos años para mejorar la seguridad nacional.
Max Anhuamán, exjefe de la DINI, criticó la salida de Arriola y señaló que no resolverá por sí sola la crisis de inseguridad. Planteó la necesidad de una reforma integral que involucre a la policía, la fiscalía y el poder judicial. A su vez, el diputado Harvey Colchado propuso al jefe del Estado Mayor de la PNP como sucesor, lo que refleja la búsqueda de una figura más estable para liderar la institución.
La decisión ha generado debate sobre la eficacia de la policía en la lucha contra la criminalidad y la necesidad de una nueva dirección para enfrentar los desafíos actuales. Mientras se espera la confirmación del nuevo comandante, la comunidad política y social sigue observando con atención los próximos pasos.

























