El viernes 4 de septiembre, el dólar peruano registró un ligero aumento, en medio de la tensión creciente entre Estados Unidos e Irán. La subida se produce en un contexto de confrontación en el Golfo Pérmico, donde ambos países han intensificado sus posturas. Estados Unidos ha mantenido una postura firme sobre las negociaciones, mientras Irán se muestra decidido a mantener cerrado el estrecho de Ormuz, clave para el comercio petrolero.
El portavoz del Ejército iraní, Mohamed Akraminia, ha exigido a Estados Unidos que "acepte los hechos" y "retire" a sus fuerzas militares de la región. Esta postura refleja la creciente hostilidad entre ambos países, que se ha agravado en los últimos meses. Mientras, el dólar peruano ha respondido a la inestabilidad global, con inversionistas buscando refugio en activos más seguros.
La situación ha generado preocupación en los mercados financieros, donde la tensión geopolítica ha influido en los precios del petróleo. A pesar de las declaraciones, no hay señales de un acuerdo inminente entre las dos potencias. La tensión persiste, con ambos lados mostrando una postura intransigente.



























