Seis partidos y una alianza electoral con representación en el Congreso anterior gastaron más de 24 millones de soles en la última campaña electoral. A pesar del elevado gasto, ninguno logró mantener su representación en el Congreso. La campaña fue criticada por la presencia de más de una decena de parlamentarios acusados de "mochasueltos" y por la aprobación de las denominadas "leyes procrimen", que actualmente están en revisión.

La falta de resultados electorales pese al alto gasto ha generado críticas internas y externas. Algunos analistas señalan que el dinero no siempre garantiza un buen resultado electoral, especialmente cuando existen factores como la percepción pública y la gestión interna de los partidos. La situación refleja desafíos en la política local, donde la financiación electoral no siempre se traduce en victorias en las urnas.

La campaña también fue marcada por la presencia de figuras acusadas de irregularidades, lo que ha generado desconfianza entre los votantes. Aunque los partidos intentaron movilizar recursos, la falta de cohesión y la imagen negativa de algunos candidatos han influido en los resultados. La revisión de las leyes procrimen sigue en marcha, lo que podría tener implicaciones futuras para la política nacional.