El Perú se encuentra en el centro de una tensión geopolítica entre Estados Unidos y China, con ambos países buscando influir en el país andino. El Ministerio de Desarrollo Agrario sostiene que las relaciones con ambos países no ponen en riesgo las exportaciones agrícolas, pero destaca oportunidades en mercados específicos. Mientras EE.UU. Se enfoca en productos como espárragos y café, China apunta a productos especializados y de nicho.

El exministro Hugo de Zela ha alertado sobre los riesgos de que Perú se convierta en un campo de batalla entre las dos potencias. En una entrevista, advirtió que la política exterior peruana debe priorizar los intereses nacionales y evitar que el país se convierta en un punto de conflicto. A su vez, la embajada china en Perú respondió a críticas por sus inversiones, destacando más de 52 mil millones en ganancias comerciales y rechazando la idea de que su presencia en América Latina vaya en contra de otros países.

Mientras EE.UU. Acusa a empresas chinas de extraer modelos de inteligencia artificial de forma sistemática, China defiende su presencia en el continente. La tensión entre las dos potencias se intensifica, pero el Perú busca mantener un equilibrio para proteger sus intereses.