El acuerdo petrolero entre Venezuela y Estados Unidos, anunciado por el presidente Donald Trump como el "mayor acuerdo petrolero de la historia", ha generado reacciones mixtas. Mientras el gobierno estadounidense promueve la iniciativa como una oportunidad para la economía venezolana, sectores de la oposición y expertos cuestionan su viabilidad y transparencia. El grupo opositor Unión y Cambio exige que el gobierno de Delcy Rodríguez revele los términos del acuerdo, considerándolo un contrato de interés nacional.

El acuerdo incluye la inversión en 12 campos petroleros clave con participación de la empresa privada, según informes locales. Sin embargo, críticos lo describen como opaco, ilegítimo y inviable, señalando que compromete el patrimonio nacional a cambio de un retorno fiscal bajo. Economistas y defensores de derechos humanos han alertado sobre dudas sobre su validez constitucional.

La iniciativa, que busca revitalizar la economía venezolana, enfrenta desafíos tanto internos como externos. Mientras algunos ven en ella una oportunidad para la recuperación, otros advierten sobre los riesgos de una relación política y económica compleja. La situación sigue siendo un tema de debate en el país sudamericano.