El gobierno colombiano anunció la suspensión de diálogos con tres grupos rebeldes en el norte del país. El presidente Iván De la Espriella firmó resoluciones para poner fin a las mesas de diálogo con las disidencias de “Calarcá”, así como con dos otros grupos no especificados. La decisión fue tomada tras una reunión de alto nivel en la sede del Ejecutivo.

Las autoridades justificaron la medida como una respuesta a la falta de avances en las negociaciones y a la persistencia de actos de violencia en la región. Aunque no se dio más detalle sobre las causas específicas de la suspensión, fuentes cercanas al gobierno mencionaron la necesidad de reforzar la seguridad en las zonas afectadas.

La medida ha generado reacciones en la sociedad civil y entre las organizaciones defensoras de los derechos humanos. Algunos analistas consideran que la decisión podría afectar la estabilidad en la zona, mientras que otros destacan la necesidad de una postura firme ante la violencia. El gobierno no ha anunciado nuevas fechas para reanudar las conversaciones.