Estados Unidos impuso nuevas sanciones contra nueve entidades estatales cubanas y tres funcionarios, incluyendo al Ministerio de la Construcción, en un nuevo esfuerzo por presionar al régimen cubano. Las medidas afectan sectores clave como la minería, el comercio exterior y la metalurgia, según informes de medios locales y fuentes internacionales.

El Ministerio de la Construcción, junto con empresas estatales en minería y turismo, fue blanco de las restricciones, que limitan su acceso a financiamiento y operaciones internacionales. Las sanciones se enmarcan en una campaña más amplia de Washington para debilitar la economía cubana y promover cambios políticos.

El canciller cubano criticó recientemente a Marco Rubio, acusándolo de impedir el acceso a servicios básicos mediante las sanciones. A su vez, Rubio anunció nuevas medidas contra diez empresas estatales y la cúpula del ICAP, profundizando el cerco financiero.

Las autoridades estadounidenses destacaron que las entidades sancionadas están vinculadas a sectores estratégicos que sostienen el aparato represivo en La Habana. Las medidas refuerzan el bloqueo económico, que ha sido una herramienta central en la política exterior de EE.UU. Hacia Cuba.