República Dominicana ordenó la salida de nueve diplomáticos cubanos y sus familiares en siete días, una medida que La Habana atribuye a presiones de Estados Unidos. La expulsión, anunciada por el gobierno dominicano, afecta a funcionarios cubanos en el país caribeño. La situación se enmarca en las tensiones históricas entre Estados Unidos y Cuba, que persisten desde la Revolución Cubana.

La medida se produce en un contexto de relaciones frías entre ambos países, marcadas por restricciones comerciales y sanciones. Cuba ha denunciado durante años la influencia estadounidense en sus relaciones con otros países, especialmente en América Latina. La expulsión de diplomáticos podría afectar las negociaciones entre Cuba y otros Estados, según fuentes locales.

Estados Unidos ha mantenido una postura crítica hacia Cuba, especialmente en los últimos años, aunque no ha impuesto nuevas sanciones directas. La tensión actual refleja una continuidad de la política exterior estadounidense hacia la isla, a pesar de los intentos de normalización en décadas anteriores.

La situación podría tener consecuencias en la diplomacia regional, especialmente en la región del Caribe, donde Cuba ha mantenido una presencia política y cultural significativa. La respuesta cubana podría incluir medidas diplomáticas o económicas, según observadores.