La riada causada por el colapso de un glaciar en la frontera entre Nepal y Tíbet dejó al menos 353 personas muertas y más de 1.300 desaparecidas, según informes oficiales. La policía nepalí confirmó los números, mientras que medios internacionales destacaron el impacto de la catástrofe. Expertos de Estados Unidos y China concluyeron que el derrumbe del glaciar fue la causa principal del desastre.

La zona afectada, en la frontera con Tíbet, fue devastada por las inundaciones, que arrasaron hogares y comunidades. La riada, considerada una de las más graves en la historia del país, ha dejado a cientos de personas sin noticias. Algunos ciudadanos estadounidenses, entre ellos médicos y peregrinos, se encuentran entre los desaparecidos.

Un geólogo alertó sobre la dificultad para recuperar cuerpos debido a las condiciones del terreno. Además, se prevé que el retroceso del hielo y la degradación del permafrost puedan provocar nuevas riadas en la región. El gobierno nepalí y organizaciones internacionales están trabajando para localizar a los desaparecidos y evaluar el daño.

La crisis ha generado una respuesta internacional, con cancilleres como el cubano Bruno Rodríguez expresando su preocupación por las víctimas y los daños causados. Mientras se busca ayuda y recursos, la comunidad local lucha contra las consecuencias de esta tragedia.