México ha decidido aumentar las regalías que se pagan a los productores de hidrocarburos por el uso de la tecnología de fraccionamiento, lo que podría limitar el interés de las empresas privadas en el sector. Esta medida, anunciada recientemente, busca reforzar el control estatal sobre los recursos naturales y garantizar mayores ingresos al gobierno. Las regalías actuales son las más altas del continente, lo que hace que el entorno regulatorio sea menos atractivo para inversiones extranjeras.
Las petroleras privadas han señalado que las altas regalías dificultan su capacidad de ganancia, lo que podría afectar la producción de petróleo y gas en el país. Aunque el gobierno argumenta que esta decisión es necesaria para proteger los recursos nacionales, los analistas económicos advierten que podría tener consecuencias en la competitividad del sector. Mientras tanto, se espera que las empresas busquen alternativas o ajusten sus estrategias para seguir operando en el mercado mexicano.



























