Un terremoto de magnitud superior a 7 ha dejado miles de muertos en Colombia y Venezuela en menos de cuarenta y ocho días, según informes recientes. La zona afectada muestra una alta vulnerabilidad a los sismos, lo que ha generado preocupación entre expertos. Una geóloga venezolana radicada en Alemania alerta sobre una "analfabetización sísmica" crónica en la región, lo que podría explicar la falta de preparación ante estos eventos.
En Colombia, la ciudad de Pereira ha sido especialmente golpeada, con voluntarios trabajando en la retirada de escombros. La situación ha sido agravada por la alta tasa de informalidad laboral, que según la OIT, sitúa al país en el sexto lugar de América Latina. Esta realidad complica la respuesta a emergencias, ya que muchos trabajadores no tienen acceso a seguros o recursos básicos.
Mientras se evalúa el impacto, Ecuador ha abierto centros de acopio para enviar ayuda a las víctimas. La recepción de donaciones se extenderá hasta el viernes 14 de agosto. La solidaridad internacional se manifiesta en acciones concretas, pero la complejidad del contexto local sigue siendo un desafío.

























