Los aranceles del 50% impuestos por Donald Trump a Canadá entraron en vigor el viernes, tras el fracaso de las negociaciones comerciales entre ambos países. Las conversaciones, que estaban muy avanzadas, finalmente se rompieron, lo que abrió la puerta a las medidas tarifarias. El presidente estadounidense amenazó con estas sanciones desde antes, y ahora se convirtieron en realidad. Los aranceles afectan a mercancías por valor de unos 20.000 millones de dólares, lo que representa el 5,5% de las exportaciones canadienses a Estados Unidos.
Los productos afectados incluyen materiales de construcción, bebidas alcohólicas, ropa y palos de hockey. Desde Ottawa prometen una respuesta de "dólar por dólar" a las medidas anticomerciales de Washington. Canadá suspendió las negociaciones y se prepara para igualar las tarifas impuestas por Trump. La situación refleja un deterioro en las relaciones comerciales entre los dos países, con ambos lados culparse mutuamente por el fracaso.
Las medidas tarifarias generan preocupación por su impacto en el comercio bilateral. Aunque Trump afirmó que busca un acuerdo más favorable para Estados Unidos, la entrada en vigor de los aranceles marca un punto de inflexión en las relaciones entre Washington y Ottawa. La tensión comercial se intensifica, con efectos que podrían extenderse a otros sectores económicos.




























