Un fuerte temblor en la región autónoma de Tíbet, en China, habría desencadenado una crecida que provocó inundaciones en la zona fronteriza con Nepal. Según informes, al menos 98 personas han perdido la vida y más de 700 se encuentran desaparecidas o sin contacto. Las autoridades chinas movilizaron efectivos y maquinaria pesada para realizar rescates en condiciones extremas, con bajas temperaturas y lluvias intensas.

En Nepal, las autoridades reportaron graves daños, con puentes arrastrados, carreteras cortadas y infraestructuras hidroeléctricas dañadas. La situación ha sido objeto de solidaridad internacional, incluyendo declaraciones del presidente brasileño Lula da Silva. Mientras tanto, se confirmó que entre los desaparecidos figuran turistas de Estados Unidos, India, Reino Unido, Países Bajos y Australia.

La cifra de víctimas fatales sigue en revisión, pero las autoridades locales indican que el número podría aumentar. La complejidad del terreno y el clima adverso dificultan los esfuerzos de rescate. El presidente chino, Xi Jinping, ordenó el despliegue de recursos para abordar la emergencia.

El desastre ha dejado un impacto profundo en la región, con pérdidas humanas y materiales significativas. Las autoridades continúan evaluando el alcance del daño y coordinando la ayuda necesaria para las víctimas.