Más de 160 personas murieron y más de 700 se quedaron desaparecidas tras la riada que azotó Nepal, según informes recientes. El desastre causó graves daños a la infraestructura, incluyendo al menos 80 puentes transitables y 40 kilómetros de carreteras. Estos daños dificultaron el acceso a las zonas afectadas, retrasando las operaciones de rescate.
Las autoridades locales han estado trabajando para evaluar el alcance del daño y coordinar la ayuda. Sin embargo, la situación sigue siendo crítica en algunas áreas remotas donde el acceso es limitado. Se han reportado daños a proyectos hidroeléctricos y otras infraestructuras, lo que ha generado preocupación por la seguridad energética del país.
Mientras se espera la evaluación completa del daño, se han iniciado esfuerzos para proporcionar ayuda humanitaria a las comunidades afectadas. La riada, que se originó en la región central del país, ha dejado a miles de personas sin hogar y con necesidades básicas urgentes.
La situación sigue en evolución, con nuevas informaciones que podrían modificar el número de víctimas y el alcance del daño.
























