El rey Harald V de Noruega fue enterrado en el Mausoleo Real de Akershus tras una ceremonia privada en el Castillo de Akershus. La ceremonia contó con la presencia de autoridades noruegas y representantes internacionales, incluyendo a los monarcas de España, Felipe VI y Letizia. La familia real española asistió al funeral de Estado celebrado en Oslo, donde se registró un dispositivo de seguridad con más de 6.500 agentes.
La reina Sofía acompañó a Felipe VI en el cortejo fúnebre, vestida con un estilismo completamente negro. Las perlas, elementos históricos, se destacaron como único punto de luz en su vestimenta. El rey Felipe VI, en su rol de capitán general, lució un uniforme con condecoraciones que reflejaban su relación con Noruega.
La presencia de los monarcas en el funeral reflejó la importancia del vínculo entre las casas reales europeas. La ceremonia, aunque privada, fue acompañada por una seguridad elevada, lo que subraya la relevancia del evento. La familia real española se mostró presente en cada momento del ritual, respetando las tradiciones noruegas.
La ceremonia terminó con la entierra del rey en el Mausoleo Real, un lugar simbólico para la monarquía noruega. La presencia de los reyes de España marcó un gesto de cercanía y respeto hacia la figura del rey fallecido.























