El papa León XIV expresó su profunda tristeza por el sismo que afectó a Colombia, uno de los más graves en la historia del país. El terremoto, que ocurrió el 5 de julio, dejó al menos 169 muertos y 668 heridos, según datos preliminares proporcionados por autoridades locales. Estas cifras solo incluyen a los habitantes de las ciudades principales, lo que significa que el verdadero impacto podría ser aún mayor en las zonas rurales de los departamentos de Valle del Cauca, Risaralda y Chocó, que han sufrido las consecuencias más graves.
La crisis humanitaria se ha profundizado con la destrucción de infraestructuras y la interrupción del acceso a servicios básicos. Muchas familias han perdido sus hogares y enfrentan dificultades para acceder a alimentos y agua potable. En medio de esta situación, el mensaje del papa busca ofrecer consuelo y apoyo a las víctimas, reforzando la importancia de la solidaridad internacional.
Las autoridades locales continúan evaluando el daño y coordinando esfuerzos para la reconstrucción. Aunque el número de víctimas sigue siendo elevado, la comunidad internacional ha mostrado su disposición a ayudar. La tragedia ha recordado la fragilidad de las comunidades ante desastres naturales y la necesidad de preparación y respuesta rápida.























