El presidente estadounidense, Donald Trump, celebró la entrada de empresas petroleras norteamericanas en Venezuela, afirmando que el flujo de capital extranjero transforma el sector energético del país, generando empleo y estabilidad. Esta iniciativa, según Trump, refleja una colaboración entre Estados Unidos y Venezuela para aprovechar los recursos del país. Sin embargo, críticos y analistas cuestionan esta alianza, argumentando que podría representar una intervención en asuntos internos venezolanos.
La líder de la oposición, María Corina Machado, rechazó el acuerdo, señalando que Estados Unidos debería ser un socio natural para el desarrollo energético venezolano. A su vez, el juez Roy Altman, nombrado por Trump, rechazó la posibilidad de ser presidente de Venezuela, pese a las solicitudes recibidas. Mientras tanto, Venezuela enfrenta debates sobre su posible salida de la OPEP, un tema que ha generado discusiones en círculos diplomáticos.
Algunos analistas sugieren que el retraso en las elecciones venezolanas podría estar motivado por intereses políticos y económicos, tanto de la chavista como de Estados Unidos. Aunque Trump y Delcy Rodríguez coinciden en que Venezuela aún no está preparado para elecciones, la situación sigue siendo controversial. La comunidad internacional observa con atención cómo se desarrolla esta relación compleja entre Washington y Caracas.
























