El Gobierno español enfrenta una creciente presión por su manejo de la crisis migratoria en Ceuta, donde la llegada masiva de inmigrantes ha generado tensiones. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, exige el confinamiento de la ciudad autónoma y la repatriación urgente de menores, acusando al Ejecutivo de mala gestión. La situación, que se agravó a finales de julio, sigue afectando a Ceuta, con alrededor de ocho mil personas entre los más de setenta mil que entraron irregularmente.
Un diputado del PSOE, León Guerrero, ha exigido el estado de alarma y el cese del delegado del Gobierno en Ceuta, mientras denuncia la falta de respuesta ante la crisis. La tensión se intensifica también con la crítica de partidos dentro del mismo gobierno, como IU, que se queja de la falta de acción del Rey en la crisis. A pesar de esto, el Ejecutivo busca soluciones legales para acelerar el traslado de 500 niñas a la Península, priorizando su seguridad.
Analistas como Guillermo Pulido critican la respuesta del Gobierno, considerando que no muestra contundencia frente a las declaraciones marroquíes que cuestionan la soberanía española sobre Ceuta. La situación persiste, con el riesgo de una escalada de tensiones entre ambos países.





















