El gobierno boliviano anunció la reducción del precio referencial del diésel para grandes consumidores, como productores y agroindustriales. El precio pasó de 18 a 16,50 bolivianos por litro. A pesar de la baja, el costo sigue siendo significativamente mayor que el precio subvencionado.
La medida fue tomada en medio de protestas por parte de sectores económicos que consideran que el precio aún no es competitivo. Los agricultores y empresarios han expresado su insatisfacción por la falta de ajustes que permitan reducir costos operativos.
El ajuste busca equilibrar la economía nacional, pero no ha logrado calmar las tensiones. Los analistas señalan que la decisión refleja una necesidad de estabilizar el mercado, aunque no resuelve las preocupaciones de los productores.
La situación continúa siendo de debate público, con llamados a más transparencia en las decisiones gubernamentales.

















